Sus tersas y claras mejillas se encontraban arrugadas contra el cojín de un sillón de cuero antiguo roído por la humedad del cual emanaban arterias que lo desquebrajaban. Empezó a sentir la fría humedad de sus babas alrededor de la comisuras de sus pelados labios que se extendía hasta el lóbulo de su oreja izquierda. Su postura recostada, era muy poco antropomórfica, mas bien digna de un posado abstracto. El cuello lo tenía rotado mas allá de los 90º con respecto al frente, uno de sus brazo se encontraba extendido por debajo de su peso por el cual no llegaba adecuadamente la circulación, y sus piernas eran un digno nudo marinero. Su siguiente paso en el algoritmo del renacimiento fue la apertura de un ojo, el único que era capaz de abrir, y tuvo que vencer la fuerza que le ofrecían el increíble enmarañamiento de sus cortas pestañas junto con los resquicios del lápiz de ojos negro mezclado con las legañas habiendo creado una incómoda pasta-pegamento. Decidió entreabrir su fina boca y así conseguir mayor extensibilidad facial, logrando que la luz entrara por sus retinas.
17 de enero de 2012
Toma de contacto
Sus tersas y claras mejillas se encontraban arrugadas contra el cojín de un sillón de cuero antiguo roído por la humedad del cual emanaban arterias que lo desquebrajaban. Empezó a sentir la fría humedad de sus babas alrededor de la comisuras de sus pelados labios que se extendía hasta el lóbulo de su oreja izquierda. Su postura recostada, era muy poco antropomórfica, mas bien digna de un posado abstracto. El cuello lo tenía rotado mas allá de los 90º con respecto al frente, uno de sus brazo se encontraba extendido por debajo de su peso por el cual no llegaba adecuadamente la circulación, y sus piernas eran un digno nudo marinero. Su siguiente paso en el algoritmo del renacimiento fue la apertura de un ojo, el único que era capaz de abrir, y tuvo que vencer la fuerza que le ofrecían el increíble enmarañamiento de sus cortas pestañas junto con los resquicios del lápiz de ojos negro mezclado con las legañas habiendo creado una incómoda pasta-pegamento. Decidió entreabrir su fina boca y así conseguir mayor extensibilidad facial, logrando que la luz entrara por sus retinas.
2 de enero de 2012
Hoy quiero escribir.
Hoy precisamente quiero escribir, hoy precisamente, que no tengo nada que decir. Hoy que es esta pantalla en blanco como el sol, que con su radiación, venga y quema las retinas insolentes; como el silencio, que tras la palabra hiriente, se impone ante el restallo de dolor en los ojos de la amada; o como la noche que vela nuestra mirada, cuando tras la jornada luminosa nos guarecemos en la casa sin hogar.
Necesito saber además de creer que aunque mis lágrimas me abandonen, que aunque mis hermanos me traicionen, que aunque la humanidad se devore, que aunque el Sol se apague, que aunque la oscuridad se corone, que aunque el mundo se acabe, que aunque el sueño me olvide, que aunque la soledad me condene, que aunque nazca y muera el último niño, que aunque triunfe la última guerra, que aunque me abandone el último amor, que aunque mi vida llegue a ser mi mayor maldición, yo, podré escribir.
Sin pluma ni tinta, sin papel ni pared, podré deslizar la hoja cómplice y fría de mi daga por la desnuda piel de mi marcada mano. Hendir con pasión y justicia su beso impasible hasta abrir un resquicio, una esperanza, por el sello inflexible de mi destino, del que mane como fuente, en sacrificio, la sangre perdida y exigida por las tempestades de mi espíritu.
Con mi propia sangre escribiré las letras desterradas del corazón, aunando los golpes dobles de su canción para adquirir conciencia y materia de su razón.
Sin mí, sin ti, sin mis letras y las vuestras, sin mi voz y con vuestro silencio, sin mi presencia y con vuestra ausencia, sin mi atención y sin vuestra contemplación, sin esa luz y sin esta oscuridad, sin mañana y, aún sin ayer, habrá poesía. Inefable, invisible e intangible, etérea y bella, eterna y nada.
Pero sin los dictados de mi sangre, yo no soy, ni seré.
Necesito saber además de creer que aunque mis lágrimas me abandonen, que aunque mis hermanos me traicionen, que aunque la humanidad se devore, que aunque el Sol se apague, que aunque la oscuridad se corone, que aunque el mundo se acabe, que aunque el sueño me olvide, que aunque la soledad me condene, que aunque nazca y muera el último niño, que aunque triunfe la última guerra, que aunque me abandone el último amor, que aunque mi vida llegue a ser mi mayor maldición, yo, podré escribir.
Sin pluma ni tinta, sin papel ni pared, podré deslizar la hoja cómplice y fría de mi daga por la desnuda piel de mi marcada mano. Hendir con pasión y justicia su beso impasible hasta abrir un resquicio, una esperanza, por el sello inflexible de mi destino, del que mane como fuente, en sacrificio, la sangre perdida y exigida por las tempestades de mi espíritu.
Con mi propia sangre escribiré las letras desterradas del corazón, aunando los golpes dobles de su canción para adquirir conciencia y materia de su razón.
Sin mí, sin ti, sin mis letras y las vuestras, sin mi voz y con vuestro silencio, sin mi presencia y con vuestra ausencia, sin mi atención y sin vuestra contemplación, sin esa luz y sin esta oscuridad, sin mañana y, aún sin ayer, habrá poesía. Inefable, invisible e intangible, etérea y bella, eterna y nada.
Pero sin los dictados de mi sangre, yo no soy, ni seré.
31 de diciembre de 2011
La tierra y el azúcar (Rumi)
Cuento del Mathnawi, obra del sabio sufí Djalâl-od-Dîn Rûmî.

Erase un hombre que había adquirido la costumbre de comer tierra. Un día entró en una tienda para comprar azúcar.
El tendero, que no era un hombre honrado, usaba terrones de tierra para pesar. Dijo a nuestro hombre:
-Éste es el azúcar mejor de la ciudad, pero utilizo tierra para pesarlo.
El otro respondió:
-Lo que necesito es azúcar. ¡Poco me importa que los pesos de tu balanza sean de tierra o de hierro!
Y pensó para sí:
-Siendo un comedor de tierra no podría uno caer mejor.
Se puso el tendero a preparar el azúcar y aprovechó el hombre para comerse la tierra. El tendero notó su maniobra, pero se guardo mucho de decir nada, pues pensaba:
"Este idiota se perjudica a sí mismo, teme ser sorprendido pero yo sólo tengo un deseo: que coma el máximo de tierra posible. ¡Ya comprenderá cuando vea lo poco de azúcar que queda en la balanza!"
Experimentas gran placer cuando cometes adulterio con la vista, pero no te das cuenta de que, al hacerlo, devoras tu propia carne.
Mensaje que yo extraigo: los vicios saben bien en el instante, pero le acaban arrebatando toda su dulzura a la vida.

Erase un hombre que había adquirido la costumbre de comer tierra. Un día entró en una tienda para comprar azúcar.
El tendero, que no era un hombre honrado, usaba terrones de tierra para pesar. Dijo a nuestro hombre:
-Éste es el azúcar mejor de la ciudad, pero utilizo tierra para pesarlo.
El otro respondió:
-Lo que necesito es azúcar. ¡Poco me importa que los pesos de tu balanza sean de tierra o de hierro!
Y pensó para sí:
-Siendo un comedor de tierra no podría uno caer mejor.
Se puso el tendero a preparar el azúcar y aprovechó el hombre para comerse la tierra. El tendero notó su maniobra, pero se guardo mucho de decir nada, pues pensaba:
"Este idiota se perjudica a sí mismo, teme ser sorprendido pero yo sólo tengo un deseo: que coma el máximo de tierra posible. ¡Ya comprenderá cuando vea lo poco de azúcar que queda en la balanza!"
Experimentas gran placer cuando cometes adulterio con la vista, pero no te das cuenta de que, al hacerlo, devoras tu propia carne.
Mensaje que yo extraigo: los vicios saben bien en el instante, pero le acaban arrebatando toda su dulzura a la vida.
25 de diciembre de 2011
Carta de mi navidad
Queridos reyes magos,
Cada navidad solemos escribiros sobre aquello que queremos que nos regalen, aunque la navidad es
un cúmulo de días que no se diferencian de todos los demas a priori, en realidad son diferentes,
especiales, porque principalmente vemos a nuestra familia y la gente, por lo general, es más amable
y optimista por aquello de la lotería, y por un corto período se dejan las penas a un lado.
A la hora de querer pedir un regalo, es importante diferenciar entre lo que quieres y lo que
realmente necesitas. Luego si tienes en mente algo que necesitas es probable que lo quieras y por
lo tanto debes pedírselo a los queridos reyes magos.
Por otro lado solemos querer un monton de cosas que por desgracia no necesitamos. Y nuestros hogares
se llenan de objetos sin fin y sin motivo.
En el meollo de este asunto me encuentro yo, y me ocurre lo mismo que a la mayoría. No encuentro
aquellas cosas que realmente necesito, o que necesito simplemente, y por el contrario si que quiero
un monton de otras más, en resumen se pueden denominar "caprichos ruina". Mi familia ya sabe
cuales son aquellos caprichos, como el ferrari que siempre les pido cuando van de compras, y que
tristemente nunca llego a ver en la puerta de mi casa, pero creo que para estas navidades voy a
bajar el listón y voy a pedir una renovación de teléfono móvil, pero no por uno cualquiera,
ya que puestos a pedir algo voy a pedir uno bueno, el iphone 4s.
24 de diciembre de 2011
Daenerys Targaryen, la mujer Dragón

Salve Daenerys Targaryen, La Primera de su Nombre, Reina de Meereen, Reina de los ándalos, los rhoynar y los primeros hombres, Señora de los Siete Reinos, Protectora del Reino, Khaleesi del Gran Mar de Hierba. Apodada Daenerys de la Tormenta, Daenerys de Piedra, La Que No Arde.Princesa y Madre Dragón.
En tu cruel estirpe te remontas
a la mágica sangre del Dragón
que desde ti sublima y desboca
las sagradas llamas del corazón.
Tu mirada arde en fulgores violáceos
que sofoca, serena, tu aura argéntea
sombra de mujer que encubre luz de niña
en su inocencia, calla y destella.
Sueño...
...que nada en fuego
...que tiembla en hielo
...que canta y baila extraño juego.
Llamaradas llama esta pureza
que cauteriza el ánima en desaliento
desconocida eres del gélido temblor
que invoca la ausencia y apaga la pasión.
Olvidada de tu naturaleza
acallaste ese rugido que clamaba:
el Sol ilumina a la mujer
la sombra al dragón desvela
Olvida, recuerda y cree:
¡Es la sombra la luz de tu estrella!
Arde lo impuro y luce lo eterno
al calor del aliento del Dragón
despierta el alma y destierra la razón
llama al ángel y abre el infierno
Hay quien se pierde,
y quien alza el vuelo.
(Sospecho que menos ha de temer
el valiente corazón de una mujer
no es cierto para siempre
pero el hombre es semilla
y la mujer es fuente).
Entre ensueños vislumbré los últimos pasos de Daenerys,
Mis letras son tuyas por tu resurrección...
Buscó la muerte para encontrar su amor
caminó hacia el fuego, abrazó al Dragón
entregó su vida y de las cenizas...renació.
20 de diciembre de 2011
Lo mejor posible
Después de un largo y duro trabajo sin recompensa, justo en ese instante piensas en rendirte. Pero puedes recapacitar y recomponerte al saber que siempre habrá una persona en el universo capaz de realizar esta gran hazaña, y mas motivo aún; si él puede, ¿porqué ibas a ser tu menos?.
19 de diciembre de 2011
Testigo del ocaso
Mi más alta voluntad era hacerte el amor como tan sólo los poetas saben, mas en pleno vuelo hubo de cerrar las alas este sueño sin vigilia. Sé que no debo amarte y que aún te amo, embriagado de la luz que me inspiraste y que jamás podrá arropar tus sentimientos.
No vivo ausente de las razones que dominan el pesar de saberte tan lejos como aquella Luna, que aún desde el cielo, eleva y somete las pasiones del inmenso mar.
Camino por esta playa sin mañana seguido únicamente por las huellas de mis pasos solitarios, bajo las caricias cada vez más lejanas de ese Sol crepuscular que aún pervive en mí.
No me queda sino sentarme a la espera de este ocaso, el más bello y terrible. Imaginaré que el Sol es nuestro amor y el mar mi puro ser, y que en aquel inefable e inalcanzable horizonte se unirán por siempre en el sueño del que tuve que despertar.
Quiero que no dudes nunca y jamás de que si existiera una posibilidad que no atentara contra tu felicidad me arrojaría al mar, a nado hacia el horizonte, con tal de atisbar el último arrebol de este atardecer del sentimiento. Cual Orfeo con su Eurídice, hasta los mismísimos infiernos, con tal de tenerte en mis brazos no te miraría hasta salvarte con la luz de nuestro amor.
Mas no pudiendo ser, por más que tiemble mi alma, seré yo testigo de este ocaso, libertad para este Sol que pudo ser de los dos. Cuan lobo estepario recibiré la luz sensible y suave de la luna y me dejaré alcanzar en un aullido nocturno por el aroma de la melancolía, hasta esconder las sombras de la larga noche.
Luego proseguiré mi camino cargado del liviano recuerdo del más bello atardecer, el del amor.
"Tu mirada es como el sol que incinera mi corazón en las sombras del infinito..."
No vivo ausente de las razones que dominan el pesar de saberte tan lejos como aquella Luna, que aún desde el cielo, eleva y somete las pasiones del inmenso mar.
Camino por esta playa sin mañana seguido únicamente por las huellas de mis pasos solitarios, bajo las caricias cada vez más lejanas de ese Sol crepuscular que aún pervive en mí.
No me queda sino sentarme a la espera de este ocaso, el más bello y terrible. Imaginaré que el Sol es nuestro amor y el mar mi puro ser, y que en aquel inefable e inalcanzable horizonte se unirán por siempre en el sueño del que tuve que despertar.
Quiero que no dudes nunca y jamás de que si existiera una posibilidad que no atentara contra tu felicidad me arrojaría al mar, a nado hacia el horizonte, con tal de atisbar el último arrebol de este atardecer del sentimiento. Cual Orfeo con su Eurídice, hasta los mismísimos infiernos, con tal de tenerte en mis brazos no te miraría hasta salvarte con la luz de nuestro amor.
Mas no pudiendo ser, por más que tiemble mi alma, seré yo testigo de este ocaso, libertad para este Sol que pudo ser de los dos. Cuan lobo estepario recibiré la luz sensible y suave de la luna y me dejaré alcanzar en un aullido nocturno por el aroma de la melancolía, hasta esconder las sombras de la larga noche.
Luego proseguiré mi camino cargado del liviano recuerdo del más bello atardecer, el del amor.
"Tu mirada es como el sol que incinera mi corazón en las sombras del infinito..."
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