Un veneno complicado que se alumbra a sí mismo, pues contamina el único agua que te puede sanar. Odias lo que no puedes amar, con lo cual deseas aún más amar, por lo que odias más todavía desde un deseo, que ya no es AMOR.
Una trampa de salida inefable que pasa por espiritualizar y recorrer tu odio hasta su conclusión: Atreverse a odiar con pasión (voluntad del corazón).
Quien es puro sabe amar. Quien sabe amar, puede amar. Quien puede amar no entiende el odio.
Es libre de odio quien sabe la sabiduría del amor infinito. Quien sabe que SIEMPRE se puede amar.
Valientes del corazón, odiad con toda la honestidad hasta el final de vuestro odio, que es su principio. Explotad cada uno de los cauces cortados hasta hacer torrente del agua estancada, que es lo que quiere la virulencia del odio: Sanar.
¿Amor al odio? ¡Odio hacia el amor!
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